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Noche de Nombramientos

Sandra
Marchante Reinado
Coquinera
Mayor

Isabel
del Carmen
Márquez
Álvarez
Coquinera
Mayor
Infantil

Francisco Soto Ruíz
Personaje
Entrañable
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La noche no
invitaba precisamente a salir a la calle,
con un desagradable Levante persistente que había
soplado durante todo el día,
pero aún así María Asunción Mateo logró
reunir en la plaza del Castillo
a un público muchísimo más numeroso de lo
que ha venido siendo habitual
en anteriores carnavales. Por primera vez se habían
instalado sillas
en la plaza del Castillo y el público lo agradeció.
Poco antes de las nueve y media de la noche hacía
su aparición en el escenario,
a través de la puerta principal del Castillo
de San Marcos y entre una espesa neblina,
la
pregonera ataviada con un espectacular vestido azul
de lentejuelas
y una capa plateada, a juego con un tocado en
los mismos tonos que la convertía
en una divinidad marina, una Nereida.
Escoltada por la comparsa de Los Majaras
y con un telón sobre el que se veían dibujos
con el inconfundible estilo de
Rafael Alberti, la viuda del poeta comenzaba
su intervención presentándose
como una criatura del mar que hubiera recalado
en esta parte de la
Bahía de Cádiz. Así comenzaba su pregón pero
poco a poco fue discurriendo
por derroteros bien distintos en los que la
pregonera realizó una acertada
y profunda crítica que no dejó títere con
cabeza sobre una serie de asuntos
que preocupan a los portuenses. Así, María Asunción
se preguntó entre otras
cosas "dónde están las arboledas
perdidas. Pobres ecologistas,
que vigilan día y noche frente a tantos
inconscientes".
Habló también del paro, de las
glorietas que marean al más pintado,
del peligro que supone la presencia de la Base
de Rota, del caos circulatorio,
de las broncas infructuosas entre políticos,
de la falta de aparcamientos,
de la falta de luz en las calles, de la subida
de la tasa de la basura...
en fin, de todo aquello que ha estado en estos
últimos meses en la mente
de todos los portuenses. "Pepeístas, ipeístas
y camaradas de Alberti.
Intentemos olvidar por una noche las broncas y
vivamos el Carnaval", les espetó.
En cuanto a esta celebración, María Asunción
Mateo animó a los presentes
a salvar la fiesta, "que se está
muriendo y aún se puede remediar.
Esta ciudad tiene gracia de sobra para poderlo
salvar", aseguró.
La pregonera también aprovechó la ocasión para
sacarse alguna que otra
espinita que debía tener clavada. No dudó en
meterse con gracia con la estatua
dedicada a Rafael
Alberti a la entrada de la ciudad, de la que dijo
que
"es tan pequeña que la gente lo confunde con
Chiquito de la Calzada.
¿Qué diría Rafael? Después de tantos años de
exilio,
nunca pensaría que la Guardia Civil le iba a
vigilar tan de cerca",
dijo en referencia a la ubicación de la efigie,
ante el cuartel de la Benemérita.
También se
refirió a la polémica sobre el nombre del
teatro,
denominado Muñoz Seca tras haberse dedicado
inicialmente a Rafael Alberti.
"Por qué se cambio el nombre?" -preguntó-,
para añadir que
"han pasado ocho años y todavía
esperamos que alguien nos de una explicación.
Don
Pedro y Rafael han sido más generosos que los que
estamos aquí,
¿para qué enfrentarlos hoy?".
También tuvo recuerdos para los rumores que la
persiguieron cuando
se casó con el poeta, mucho mayor que ella, y se
atrevió incluso con una copla:
"Un hombre así, de sus años, no es bueno para
marío". Pero como relató,
ella cantaba por lo bajini otra copla: "No se
me importan tus canas ni el decir
de los demás, lo que me importa es que sepas
que te quiero de verdad".
María Asunción Mateo quiso resarcirse también de
alguna forma de quienes
decían que tras la muerte del poeta se
marcharía a Madrid con los "tesoros"
de Alberti. "El tesoro de Alberti es de
todos los portuenses.
Así lo quiso el poeta, aunque les moleste a
algunos", dijo.
Una pantalla situada a un lado del escenario
proyectaba imágenes del mar
y se escuchaba el rumor de las olas. Con este sonido
de fondo,
y a los sones de una guitarra, llegó el broche de
oro con unos versos de Alberti
dedicados a la
ciudad. El público, agradecido por un pregón
valiente,
divertido y cuidado, despidió en pie a la autora,
que se marchó con la
satisfacción de haber superado el reto con éxito.
Tras el pregón se proclamó a las ganadoras del
certamen de coquineras 2008.
En la modalidad infantil la ganadora fue
Isabel del Carmen Márquez Alvarez,
de 10 años y en la modalidad de adultas se
proclamó coquinera mayor a
Sandra Marchante Reinado, de 21 años.
Muy acertado estuvo el alcalde con su elección
de disfraz,
de Rafael Alberti con su melena blanca y gorra de
marinero,
no así el concejal de Fiestas, Millán Alegre, que
no se disfrazó.
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